Rajoy, el hombre más inteligente de España

Rajoy, el hombre más inteligente de España.

Decía Woody Allen: La ventaja de ser inteligente es poder fingir ser estúpido, mientras que al contrario es imposible.

Y es que cada día que pasa, Rajoy, en toda su procrastinación y dislalia, parece más inteligente. Pocos son los que cuestionan su liderazgo en el PP, algo que no puede decir el Ken de la política, Pedro Sánchez, que tiene que luchar contra sus oponentes y barones, todo y que está tratando de mantener el partido a flote, como buenamente puede con la materia gris que tiene.

¿Y qué me decís de España? 137 escaños demuestran su apoyo y otros 32, que son naranjas y al echarles agua destiñen azul. Rajoy es quien mantiene el mayor bloque de adeptos, por más que Iglesias y Garzón pinten corazones, hablen de libertades y griten en nombre del 15M.

Pasan los días y Rajoy sigue en pie. 500 casos de corrupción y sigue en pie. No sabe inglés, es la risa de Europa y sigue en pie. Pase lo que pase, Don Mariano sigue al pie del cañón, por unas o por otras. No le falta de nada, nada le afecta y se deduce una vez más presidente de nuestro país ¿Acaso un estúpido podría maquinar tales hazañas y sobrevivir?

Por más que me pese, hay que reconocer que estos hechos son dignos de ser reconocidos. Tal vez dentro de la cabeza de Rajoy haya todo un mundo complejo que esconde sombríos recuerdos y formas de actuar, ocultados tras una imagen de mediocridad y estupidez que todos conocemos pero de la que difícilmente nos podremos librar.

Es una lastima, si es que es cierto que tal es su intelecto, lo utilice para mancillar el honor de la Nación con un partido que más que gobernar, es todo un circo de corrupción. A saber que nos deparará el destino a los ciudadanos de los pueblos de España, aún siendo gobernados por tal eminencia, capaz de engañar a todos con una máscara bien tejida, patentando el puro arte que Maquiavelo plasmó en el Príncipe. Solo espero para mi y mis vecinos que el horizonte de España bajo el reinado de tan anciano sabio no haya un ápice de perdición.