La división de los Pueblos de España

La división de los Pueblos de España.

Es mucha y de muchas clases la división que sufren los pueblos de España.

Para empezar, no tenemos partidos de derechas españoles. Tal vez sean partidos de derechas, pero no patriotas, pues no apelan al servicio de la nación, sino al del propio bolsillo ¿Será que el problema es que no tenemos un partido verdaderamente patriótico, que luche por los derechos de la ciudadanía de los pueblos integrantes de España? Antes el PP me parecía un partido repelente por apestar a derecha. Hoy día pienso que ojalá lo fuera. Día tras día, durante la España Ingobernable de los 101 días, han demostrado ser una mafia, un atajo de ladrones, cuyos cómplices han sido la gran mayoría de la población de esta Nación, que, si ya no fuera poco que les concedieran un solo momento de voz tras cada elección, además lo han tomado mal, permitiendo que el bipartidismo expolie las arcas y manche legislatura tras legislatura el buen nombre de nuestro país.

Por otro lado tenemos a Naranjito, alguien que ha acudido día tras día al sastre para que le arreglara los trajes y cupiese su enorme ego. Y es que Ciudadanos tampoco es un partido de derechas, y menos, de masas. Es un partido personalista, totalitario, y sin ninguna clase de intención de cambio y de trabajar para España. Simplemente un cambio de mafias, una pelea territorial. Va a ser que el único partido de derechas va a ser VOX, pero Abascal aún sigue sonñando con reclamar cuba y puerto rico, y seguramente se masturbe pensando en recuperar las filipinas.

Por si fuera poco, a la izquierda, no tenemos más que partidos peleándose por las siglas en detrimento del cambio ¡Qué más dará quien gobierne, si lo hace para su pueblo, para la Gloria y Gracia de lo más sagrado de la Tierra de los Conejos! Por lo menos parece que el espíritu de Alcalá-Zamora y Azaña se les ha aparecido y planean un frente popular, pero con 6 partidos para que no se note.

Esta nueva forma de Pacto de San Sebastián podría ser muy beneficiosa para el pueblo, ya que podría trascender hasta la devolución de nuestro País al siglo XXI, alejándolo de una vez por todas de la Oligarquía Neo-Canovista, de las pestes de la falsa Derecha y patriotas de boquilla. Pero da miedo. Miedo porque, aunque Garzón es un tio solvente, un tanto pagafantas, PODEMOS, que tiene una gran base y filosofía, sigue bajo el yugo de la Dictadura Coletista, que apesta a totalitario con piel de cordero. Un tio con un ego más enorme que su melena, al que habrá que hacer como con Sansón para que los morados recuperen la noción de sus inicios.

Por último, la tristeza que albergan los pueblos, que por problemas de la industrailización de hace 200 años, han degenerado en porblemas de malentendidos, adoctrinamientos estúpidos a ambas bandas y un odio voraz superreproductor. Por un lado, un pueblo sometido por todos los Imperios que han ido pasando con el tiempo por su región, que no es más ni menos que el Vasco. Este pueblo tiene y debe tener el derecho a reclamar su identidad, como también defender su integridad, sin olvidar el respeto que el pueblo Español -aunque sus gobernantes no siempre- le ha profesado, integrándolo cuando se le ha permitido hacerlo -porque los gobernantes también han puteado a los españoles- a diferencia del pueblo Francés, que ni le da voz, ni le permite su aglomeración.

Dejar decidirles a qué nación deben anexionarse, si a la propia o a la española, es una obligación moral y digna de la democracia y es que si la Nación de España lo permite, dejará patente los signos que una sana democracia tiene, ofreciendo una invitación a quedarse más allá del insulto y la deshonra que hoy día se le tiene en gran medida ¿Quién no querría irse de un lugar en el que no le quieren pero retienen?

Aunque con unos pocos menos de años y con una conglomeración de los demás pueblos de España, aunque sin haber dejado de estar bajo el brazo de una Nación independiente, el pueblo Catalán merece el mismo respeto, ese respeto que cualquier país sano democráticamente tendría hacia los pueblos que lo forman, pues al final estas situaciones desvían la atención del verdadero problema y engendran miedo y pavor hacia lo que habría que tener cariño y devoción.

Cierto es, el pueblo Español votó en el 1978, aunque a punta de pistola, y podríamos aún con ese detalle darlo por legítimo, pero es evidente que nuestra nación requiere de finalizar -diría más, comenzar- la tan Santa Transición de la que todos hablan pero ninguno canta verdad alguna.

Una vez el Rey sea coronado por la voluntad del pueblo y no por la voluntad de un dictador, o bien lo sea un Presidente, una vez se solucionen mediante la palabra y las urnas las tensiones entre las culturas que enriquecen este país, podremos dar por sentado que España puede acercarse por fin a lo que es una democracia Sana y juntos seguir por el camino de la Gloria y la LIbertad, para que en el horizonte se respire paz y vuelvan los buenos tiempos y las gentes en el exilio, abrumadas por el voraz hambre amenazante que acecha en la región.

Algún día España se alejará de las pretensiones suicidas y volverá a la vanguardia que merece por derecho legítimo y por obligación para con su sufrida ciudadanía. O tal vez tenga que morir para dar paso a un nuevo Estado, sangre de la sangre corrupta, entonces limpia. Sea como sea, la cuestión es que la ciudadanía de España pueda algún día sentirse verdaderamente orgulloso de ser español, o, almenos, de estar bajo el brazo de la tolerancia de una gran Nación.