Espartero no merece ser olvidado.

Espartero merece ser recordado.

Es impresionante como la historia de España tiende a olvidar a sus héroes y coronar a los farsantes y corruptos que hundieron nuestra Nación. Y es que hay grandes estatuas de Castelar, el presidente que hundió por completo la primera República, como también el diseñador del Partido Republicado Posibilista, vamos, lo que hoy llamamos PSOE pero sin tanto glamour ni un Ken en la Secretaría general; Sin embargo… ¿Quién recuerda a Don Joaquín-Baldomero Espartero, si es que no es por los huevos de su caballo?

Hoy quiero reivindicar la figura de un liberal que hizo más por España que la dinastía borbónica entera. Era autoritario, tanto, que su hobbie era mandar bombardear las ciudades que creía merecedoras de mano dura… Era la época. Tal vez hoy en día, si hubiera existido, lo que habría hecho es ir a la Sexta a poner a caldo a todo opresor y oprimido que no cumpliera con lo que marca, hundiendo en la miseria a personajes como Serrador o Marhuenda, aunque, si los bombardea, no sería yo quien les llorase.

Ignorando ese detalle, fue un bachiller ingeniero que ayudó de forma magna en la Guerra de Independencia americana proyectando los fuertes en las actuales Perú y Chile, cosa que, por lo menos, hizo un poco más tardía la victoria en Chacabuco (1919). Tal vez si se hubiese quedado allí en lugar de ser destinado de nuevo a España a expulsar a los franceses, no habríamos perdido las colonias -quien sabe- tan rápido. Por lo menos destacó en la Guerra de Independencia Española y, aunque volvió al frente Americano, ya era demasiado tarde. Aún así, el ser tan joven y tener tanto valor le mereció su primer sobrenombre “El Ayacucho” a él y sus compañeros, y eso que no peleó en esa batalla (1826), la que puso fin a la Guerra y forzó al señor Fernando VII a retirar a los españoles de allí.

Y es que aquí no acaba la historia de Don Baldomero Espartero. Este hombre llegó a General en la Primera Guerra Carlista, ya que fue basicamente el artífice de la victoria Isabelista. Aniquiló a Zumalacárregui en Luchana (1836) el tan poderoso ejército carlista que ponía tan de los nervios a los isabelistas y, posteriormente ejerció el Sitio de Bilbao llevándose la victoria. Esto le concedió los honores de General y el sobrenombre del Espadón de Luchana.

Participó en el levantamiento de la Granja (1836) para que subiera al poder Calatrava y Mendizábal -de nuevo- y firmó con un abrazo con el General Maroto el Convenio de Vergara, que dio la victoria definitiva en la Guerra a los Isabelinos, aunque Cabrera seguiría dando por culo hasta 1840. Esto en la época de Amadeo sería por lo que fue nombrado Príncipe de Vergara a título vitalicio sin posibilidad de dejarlo en herencia, aunque claro, no tuvo descendencia a quien dejarlo. Pero eso sería ya en el 1871.

Siguiendo en el año 1840, Espartero, junto con Prim y O’Donell forzaron la dimisión de Maria Cristina, que se negaba a darle el control a los liberales tras la Ley de Ayuntamientos aprobada por aquel entonces. Asume así, pues Espartero la regencia, dando un enésimo giro a la política del país, lo que generó grandes disturbios a los que puso fin a base de bomba y mano dura. Cabe destacar que mandó a Don Van Hallen -sí, como el grupo- a bombardear Barcelona desde el Montjuic (1842).

Por su faceta tan autoritaria perdió apoyos y Narváez, con el apoyo de los mismos que lo pusieron donde están, lo exiliaron, siendo recibido con los mayores honores en Inglaterra (1843). Volvería a España una vez más con mano dura para poner fin a la Década Moderada (1854), de la mano de O’Donell, lo que se conoce como Bienio Unionista. Aunque preparó una constitución, el propio O’Donell lo volvería a tirar del gobierno, lo que forzó su retirada, que, como era poco rico y tenía pocas tierras -notese la ironía- aceptó de buen grado (1856).

España seguía desmoronándose y llegó la Gloriosa (1868) ¿A quién acudió Prim para ser nombrado Rey? Sí, al señor Espartero, al anciano, ricachon y jubilado Espartero. Este, aunque amaba a España, conociéndole -también- por el sobrenombre del Pacificador de España, tenía una vida mucho mejor como para andar haciendo cualquier tontería con una corona, por lo que la rechazó. Sin embargo, ha sido el único Sangre Roja que pudo optar al Trono de España, y en el parlamento recibió 5 votos por ello. Poco después sería nombrado Príncipe y moriría feliz en una España canovista.

Fue una vida por y para España, un tanto autoritario, pero, al fin y al cabo, eficaz. Los de izquierdas tiraron sus estatuas ecuestres y los de derechas borraron sus calles. Nadie recuerda apenas a tan Gran General que tanto hizo por nosotros, y que de ser nombrado Rey, España tal vez sería un lugar más honrado. Sin él, España habría seguido siendo absolutista. Sin el España no habría sido Isabelina. Habría cambiado por completo la historia su ausencia ymucho me temo, que a peor. Por ello, reclamo un hueco en el corazón del país para este liberal, en su día de izquierdas, y aunque hoy de derechas, por la labor que sirvió a este país y por dejar la vida por la consagración de esta nación.