El comunista de «Schrödinger».

Alberto Garzón es un tipo muy interesante. Parece un comunista, claro está, porque dice que es comunista. A veces hasta emplea términos como «reacción», «clase obrera»… Así a la vista parece un ser sospechoso de masturbarse pensando en Lenin.

Pero Alberto Garzón esconde un secreto: en realidad es un monguer.

Es curioso como un comunista tan convencido, qué digo convencido, convencidísimo, se proclama federalista. Joder. Federalista. Todo indica que parece un tipo listo, hasta que te percatas que el Federalismo es un camino hacia la centralización del Estado, no al revés. Porque al centralizar el estado puedes obtener muchas ventajas: unir a la clase obrera, tener una maquinaria poderosa contra las oligarquías particularistas… Alberto Garzón adora las Autonomías, porque no se ha dado cuenta de que son un refugio de estas oligarquías que, además, aprovecharán los recursos del Estado para fagocitarlo. Un Estado que es débil hacia fuera y además, débil hacia dentro, difícilmente puede garantizar los derechos sociales del conjunto de la Nación… Salvo que seas Alberto Garzón, entonces es maravilloso.

Pero no todo queda ahi. Alberto Garzón es un líder del multiculturalismo. Una ideología que mezcla el Volkgeist ese de los alemanes que derivó en el nacismo y la cultura neoliberal estadounidense, que por supuesto lucha por los derechos sociales de todos -pista: no-. Podríamos hablar de la aberración que es el multiculturalismo, sobre todo porque, para empezar, nadie, absolutamente nadie, sabe definir lo que es la cultura ¿Por qué? En efecto, porque no es nada. Suena bien pese a que se inventase para remarcar la superioridad germánica sobre el resto de las razas, entre otras cosas. Ahora todo es cultura. Hasta el pedo que te acabas de tirar. Y la cultura hay que reivindicarla. Y conforme más culturas, mejor. Conforme más división, menos concepción de clase obrera. Porque la cultura, no sé si lo sabéis, no se come, ni sirve para construir casas, ni da trabajo… Bueno, eso sí. De algo tenían que vivir los intelectualoides que se inventaron esa parafernalia.

Es curioso que, además, la entrada del multiculturalismo supusiera la destrucción del Partido Comunista.

Muy curioso, Alberto Garzón.

Y ya, para acabar, es un adalid de la ideología de género. No hace falta ser muy sesudo para darse cuenta de la base neoliberal evidente de dicha ideología, por eso de la ultraindividualización del ser, la reivindicación de lo civil sobre lo social y la sobreposición de lo sentimental a la razón.

Supongo que podríamos sacar más defectos a Alberto Garzón, él, como a muchos otros -no es único en su «monguerspecie»- pero podemos sacar una conclusión: No seas como Alberto Garzón 🙂