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Dejad de hablar de política. Hacedla

Dejad de abochornar con la política. Dejadlo. Dejad de hablar todo el rato de política. Los que sabéis, como los que no. Los que sois azules, como los que sois rojos. Dejad de hablar de política y haced política. Dejad de lados las siglas y poned por delante a la ciudadanía de España. Estáis haciendo de la política algo banal, y no por llevar rastas o coletas: por ser unos ladrones mezquinos, por manipular a la gente, por los casos aislados, por usar cualquier triquiñuela para para el cambio que necesita España. Estáis haciendo de un tema común algo vulgar, algo odiado. Es una nueva forma de apolitizar un país, un franquismo 2.0, bonito para Europa, bonito para la historia, pero realmente destructivo para el juicio crítico y la razón, que dejarán de imperar en vuestros vecinos por cansancio. Porque estáis haciendo de la política, lo mismo que de la corrupción: que deje de ser noticia. La estáis normalizando. La estáis saturando.

Y no digo que no hay que hablar todos los días de política. Es necesario para el pueblo saber qué se legisla y qué se aprueba. Acordarse de quien roba y quien cumple. Pero este avasallamiento causa una fatiga social que acabará por carcomer a los que luchan por la Libertad y la Justicia, favoreciendo a aquellos que, por parecer más quietecitos y menos molestos, obtendrán una vez más el poder para expoliar y violar lo más sagrado de esta Nación, que no es ni más ni menos que su población.

Dejad de abochornar. Dejad los egos de lado. Pactad por España. Pero no unos falsos socialistas que solo le rinden lealtad al dinero y a las puertas giratorias. Tampoco a aquellos nacidos a golpe de talonario de la mano del ibex 35, que, aún dándose una hostia de realidad -y muy merecida- permitís que sigan en juego, como si nada. Actuad por y para España. Dejad de hablar. Luchad por lo que merecen los pueblos de España.