Este cuadro de Ángeles Santos es toda una maravilla del vanguardismo del s XX y tuve el honor de hacer un análisis del mismo durante primero de carrera :)

Análisis: Un Mundo – Ángeles Santos

1 – Localización

Un Mundo es una obra de Ángeles Santos de 1929 fue pintada en Valladolid y ahora reposa en la sala 207 del Museo Nacional Centro de Arte – Reina Sofía desde 1997. Para comprender la obra, tenemos que entender que se pintó en la España de la generación del 27, cuando las vanguardias estaban en pujanza, la dictadura de Primo de Rivera estaba sufriendo un ocaso umbrío. Hay también que tener en cuenta que fue pintada por una mujer en una época muy convulsa y a la edad de 18 años, y es que Ángeles destaca entre los artistas de su época por ser una genia prematura a la que por algunas circunstancias de la vida fue relegada durante mucho tiempo de su labor y estuvo inactiva durante buena parte de su vida.

2 – Aspecto Formal

Materiales y técnica

Desde que la Revolución Industrial llegó al mundo de la pintura, los artistas han tenido una amplia paleta de colores y no tenían la obligación de ceñirse a unas cantidades concretas de un color, pues estos se sintetizaban fácilmente. Ángeles pinta este cuadro con óleo sobre dos lienzos que se juntaron para poder soportar una obra tan grande (290 x 310 cm).

Análisis estilístico

Ángeles está considerada una de las primeras surrealistas. Su obra en general es un contínuo salto entre el expresionismo y surrealismo. En esta obra, Ángeles pone en práctica el cubismo influenciada por sus lecturas de Franz Roh y las obras de Picasso. Ella reconoció, además, que dibujó un planeta cubista debido a que así le era más fácil la disposición de los objetos que deseaba dibujar.

En esta obra emplea una pincelada ligera que la caracterizó desde que empezó y un estilo que rompe con la pintura destacada el siglo pasado. Ya no se busca la conquista de la luz para plasmar la realidad, de hecho, se busca plasmar lo no real, lo que esconde la realidad, sobre todo por la fuerte competencia que produce la fotografía.

3 – Análisis iconográfico

En el centro del cuadro podemos observar un cubo deforme del cual se muestran tres bases que denominaremos la superior a la que está por encima, la inferior a la que está más por debajo y la media a la que se sitúa a la derecha de ambas caras.

En la cara superior podemos observar en la esquina más alta un conjunto de edificios, algunos con ventanas, otros abiertos, en los cuales se pueden ver figuras. Entre los edificios hay un coche, otras figuras y un par de árboles. Esos edificios estan franqueados por un río que tiene un barco, un puente y un muelle sobre el que está sentado una figura. En la parte inferior izquierda de esta cara tenemos una especie de recinto acotado por un muro y una serie de formas cuadriláteras y pentagonales. También hay una figura observando un montículo desde el cual salen hilos blancos hacia la izquierda y, al acabar estos, hallamos una estrella. En el muro que lo acota hay una obertura sobre la cual encontramos una especie de vehículo seguido por una serie de figuras en fila hasta el puente anteriormente mencionado. En la esquina superior derecha de esta base encontramos otra serie de edificios pero estos no están cortados. Alrededor hay una serie de árboles y figuras. En la esquina inferior derecha tenemos una vez más, edificios. Algunos están partidos y en los interiores observamos más figuras. Alrededor de los edificios observamos algunos coches y figuras.

En la cara inferior podemos observar en la esquina superior izquierda más edificios, pero estos son más alargados. A su derecha hay figuras sobre caballos. Debajo podemos hallar árboles y sus sombras. En la esquina superior derecha, un tren se introduce en el cubo por un pequeño agujero, dejando escapar un humo que llega hasta el 4º vagón. El tren está introducido en una via curva que atraviesa transversalmente la superficie de la base en cuestión hasta poco más bajo del medio, donde se topa con una serie de edificios alargados que van desde la esquina inferior derecha a la izquierda, que en su parte izquierda queda rodeada por un muro que la separa de los árboles mencionados anteriormente. Esta cara es destacada por los colores oscuros, que se pueden ver en parte de la base superior.
La cara de en medio de la base destaca principalmente por el predominio de los colores claros. En la esquina superior tenemos un aeroplano. Bajo él, a la izquierda, tenemos un recinto con dos porterias y muchas figuras alrededor de una bola. A la derecha, hay un conjunto de formas bajo la cual hay figuras y una especie de laguna que también contiene algunas figuras. Tiene un orificio a la izquierda que conecta con el orificio de la base inferior.
Hablando de la pintura en general, en la esquina superior derecha podemos hallar una figura hexagonal redondeada entre amarilla y blanca, de la cual salen halos blancos hacia todas direcciones. A su izquierda hay un gran número de nubes y, bajo él hay una escalinata en la que hay figuras femeninas vestidas de negro, las cuales en la parte inferior saltan de la escalera a una zona negra con estrellas y empiezan a rodear el cubo. En la esquina inferior hay una serie de figuras vestidas de rojo, azul, amarillo y negro, con otras figuras más pequeñas. Las figuras mas grandes tienen unos instrumentos. Estás están situadas sobre una plataforma redonda y oscura. Si nos fijamos, la figura del vestido amarillo tiene pintado en el cuello hasta el cuello del vestido una ramificación oscura.

Por último, encima del cubo, hay pares de figuras bajo las cuales hay lineas blancas que unen cada figura con el cubo. Una de las figuras en cada par tienen 2 medias lunas blancas. Cabe destacar que el cubo está rodeado por un azul claro que conforme se aleja bajo el cubo se oscurece y sobre el cubo, al alejarse, se esclarece.

4 – Análisis iconológico

Vagos ángeles malvas apagan las verdes estrellas.
Una cinta tranquila de suaves violetas abrazaba amorosa a la pálida Tierra.

Los versos anteriores pertenecen al poema Alba de Juan Ramón Jiménez. Ángeles Santos confesó que basó su obra en ellos. Y es que, además, Ángeles Santos quería representar el mundo en el que ella, hasta ahora, había vivido. No sólo eso, también representó el universo, el cielo, el infierno… Todo cabía en el mundo de Ángeles.

El cubo que hay en el centro de la obra representa el mundo desde la perspectiva de Ángeles. Este mundo es cúbico debido a las influencias del cubismo y porque como Ángeles confesó, le servía para disponer los diferentes elementos sobre él, como también para permitir a golpe de vista una imagen global e individual de cada objeto que habitaba dicho cubo. Hay que tener en cuenta que Ángeles viajaba mucho debido al trabajo de aduanero de su padre, y de los lugares donde había vivido destacó 3: Sevilla, por descubrirse ahí su talento; Valladolid, por vivir la mayor parte de su vida allí e iniciar su carrera como pintora y Portbou, donde nació.

En la base superior vemos representada Sevilla, ciudad en la que se descubrió su enorme talento. El río representado es, pues, el Guadalquivir, el cual contiene un velero, cosa que resalta una de las cualidades de la Ciudad de la Torre del Oro, y es que su río es navegable. En la parte más alta de la ciudad, la que rodea al río, podemos observar la vida que hacen los sevillanos en sus casas, como sus procesiones por sus grandes vías. También hay representado un automóvil de la época. Bajo esta parte de la ciudad, a la izquierda, hay una procesión de funeral. Todas las figuras van de negro y llevan un pañuelo blanco en lo que se supone que es la cara, llorando al difunto que va delante del todo en un carruaje llevado por caballos. Un poco más delante se halla el cementerio, en el que hay lápidas y dos figuras cavan la tumba del que va a ser enterrado. Esta parte de Sevilla está en la penumbra, en la noche, mientras que la otra parte de la base, la otra parte de Sevilla, vive en el día. Esto es debido a la capacidad que tenía el surrealismo para poder representar muchas realidades en el mismo cuadro, o bien, una realidad en distintos momentos. En la esquina superior derecha de la base tenemos un pequeño barrio sevillano en el que la gente está acudiendo a la iglesia, seguramente a misa. Ángeles vivía en los inicios del siglo XX de España, una época en la que era -y sigue siendo- profundamente católica. Seguramente era llevada a misa cuando era niña y residía en Sevilla. Algo muy destacable de esta parte del cuadro es que, desde el cementerio, podemos observar algunas figuras que dejan un rastro blanco en lo que podemos denominar cielo. Se trata de ángeles que se llevan a las almas que han dejado el mundo al Cielo, donde Dios las acogerá en su divina misericordia.

Ahora hablaremos de la base de en medio, la que está más a la derecha. Esta destaca por recibir de pleno toda la luz del sol. Y es que representan los veranos que pasaba la pequeña Ángeles en su lugar de nacimiento, Portbou (Cataluña). Podemos observar un aeroplano en la parte superior de la base. Y es que los aeroplanos eran muy nuevos entonces, por lo que destacaban mucho. Bajo este aeroplano, podemos observar a la derecha una playa bañada por el Mar Mediterráneo y una serie de bañistas disfrutando del entorno. También hay un barco de vapor surcando esas aguas. A la izquierda, bajo el aeroplano, hay una serie de niños jugando a fútbol. El fútbol era un deporte que empezaba a predominar en el mundo europeo porque era fácil de jugar y hacía falta muy poco. Se expandió por Europa gracias a las compañías privadas inglesas que diseñaban y expandían las líneas de ferrocarriles. Precisamente ferrocarriles es lo que podemos ver atravesando la superficie y bifurcándose; un lado conectará por un orificio una superficie con otra, a modo de túnel, mientras que el otro lado entrará a una estación en la cual podemos ver la gente que pasa por allí. Junto a la estación, otro conjunto de edificios y un lavadero donde hay gente lavando ropa.

En la base inferior Ángeles reflejó Valladolid. En la parte superior de la base, a la izquierda, vemos un conjunto de casas. A su lado hay gente cavalgando y, bajo ella, hay un bosquejo sombrío. En la esquina superior derecha hay un orificio a modo de tunel por el cuál se está introduciendo un tren de vapor -en aquella época no había trenes eléctricos- que se dirije a otra de las bases del cubo. La via es curva y atraviesta transversalmente la superficie de la base, acabando en una ciudad, Valladolid, que queda rodeada también por un muro.

Ahora hablaremos de lo que rodea el cubo. Un cúmulo de nubes inunda el cielo encima del cubo. En la esquina superior derecha tenemos el sol, del cual descienden por una escalera y de ella saltan con antorchas encendidas con el sol para encender las estrellas del cielo nocturno, a la derecha del cubo, donde los ángeles se están llevando las almas que han escapado de su prisión física. Este proceso se puede ver desde el primer encargado, que está encendiendo su antorcha con el sol y de los siguientes, que van bajando hasta encontrarse con las estrellas. Estos encargados son pues, los ángeles que hacen el milagro del sol. En la esquina inferior derecha, la superficie redonda se trata de Marte. En esa época se hablaba mucho del viaje a Marte y de cómo sería -y aún se sigue tratando el tema- debido a la vocación explorativa del futurismo. En Marte podemos ver una serie de habitantes que interpretan alguna canción pero no tienen oídos, permanecen con los ojos cerrados y en lugar de esqueleto tienen un armazón de alambre como una especie de hierro oscuro, como podemos observar en el del vestido amarillo, desde el cuello y por toda la parte descubierta -una ramificación negra- y de manos puntiagudas. Ángeles, quien estaba muy influenciada por Juan Ramón Jiménez, lo que está haciendo es representar a la Madre de los encargados del milagro del Sol, esos que iluminan las estrellas, esos de los que habla el poeta en poesías como Alba.

Este cuadro sería reconocido como una obra maestra, alabado por los intelectuales de la época como Picasso, Gómez de la Serna o Lorca. Marca uno delos inicios del surrealismo, un surrealismo autodidáctico que nació lejos de los núcleos culturales, en una Valladolid campechana. Un surrealismo que murió con ese cuadro, pues Ángeles no volvió a pintar nada parecido.