Análisis: El Triunfo de la Voluntad

Título

El Triunfo de la voluntad.

Duración

110 minutos.

Año

1935

País

Alemania

Director

Leni Riefenstahl

Guion

Leni Riefenstahl, Walter Ruttman

Música

Herbert Windt, Richard Wagner

Reparto

Es un documental sobre hechos que acontecieron en Alemania, sin la participación de actores.

Género

Documental – Propaganda

Fuente: FilmAffinity

El Triunfo de la Voluntad es un documental propagandístico alemán realizado por Leni Riefenstahl (1902-2003) en colaboración con Walter Ruttman y rodado en la ciudad de Nuremberg. Este documental habla de los hechos que rodearon el sexto congreso del Partido Nazionalsocialista en 1934, un año después del apogeo de Adolf Hitler y donde se recoge el funeral del Mariscal Paul von Hindenburg como el primer soldado de la Gran Guerra.

A lo largo de la película, Leni Riefenstahl nos va a mostrar un gran número de celebraciones que se celebraron a lo largo del sexto congreso del partido Nazi, un partido que en esa época estaba devolviendo la esperanza a una nación Imperial gracias a la subida del Fuhrer (Adolf Hitler), quien está haciendo la ardua tarea de sobreponerse al fracaso de la guerra iniciada veinte años atrás que culminó con el Diktat (Tratado de Versalles, 1919) en el que Alemania se subyugó a los intereses de Europa de forma injusta. Cabe resaltar que el presidente Woodrow Wilson de los Estados Unidos de América avisó a los conferenciantes de Versalles en su día de que esto podía suceder debido a las fuertes imposiciones que se le hacían a Alemania por perder la guerra.

Al principio, tras la filmación del aterrizaje de Hitler desde la cabina del avión como desde aviones cercanos, veremos una serie de desfiles en los que se sacarán planos de un Adolf Hitler feliz y orgulloso de su pueblo, como de la gente que está esperándolo. En las imágenes se destaca mucho la armonía y júbilo con los que Adolf Hitler es recibido por ser el héroe destinado a salvar Alemania y hacer que recupere su posición histórica como Imperio. Posteriormente veremos la ceremonia de despedida a Paul von Hindenburg, un héroe de la Gran Guerra al que los Nazis admiran por el hecho de haber defendido tan valerosamente la nación, habiendo quedado invicto -es conocido como el Vencedor de Tannenberg, por ejemplo, por ganar la batalla de Tannenberg de 1914-.

De hecho, existe una teoría conspiranóica en la que se dice que la Gran Guerra se perdió por la DolschtoBlegende (Leyenda de la puñalada por la espalda) causada por la Revolución de noviembre que derrocó la monarquía y proclamó la República, algo que en el discurso nazi se dejaba ver de vez en cuando, lo cual es normal, porque, como bien dijo Justo Serna en Españoles, Franco ha muerto, los fascismos crean una falsa memoria historia trágica en la que una conspiración trató de arruinar la Nación.

Desde mi punto de vista no sé si fue un acto de ensalzamiento a la patria o una mofa, ya que con la muerte de Paul von Hindenburg, Hitler ya no tenía más piedras en el camino de obtener el poder total, poder total que el Presidente de la República de Weimar -esto también es irónico, pues Hindenburg era monárquico- trató de evitar que obtuviese.

Opiniones aparte, tras una serie de discursos realizados por distintos dirigentes del partido nazionalsocialista, Leni nos tratará de deleitar con el aseo y acicalamiento de muchos jóvenes de las Juventudes Hitlerianas, como de algunas vistas realmente curiosas de la ciudad de Nuremberg donde tenía lugar el congreso. Poco después, nos puso un discurso ante las Juventudes en el que se predicaban los valores Nazis que se esperan para Alemania. Educaban a los chavales a trabajar por y para su nación y les hacían sentir orgullosos por ello, pues sin su trabajo la Alemania del Mundo no sería posible.

Tras ese discurso y otra serie de desfiles, se ponía fin a la película con las marchas nazis nocturnas empuñando antorchas y banderas, que se grabaron a vista de pájaro y desde la multitud, las cuales terminaban con un discurso de cada ministro del gobierno alemán acerca de las bondades que el partido Nazi había ofrecido y conseguido para Alemania.

Debo admitir que la película, aunque no me ha gustado nada y, sinceramente, la veo muy aburrida, si que ha logrado despertar en mí ciertas curiosidades acerca de Leni Riefenstahl que si se me permite comentaré, como también me gustaría dar mi punto de vista como persona que lleva trabajando 3 años en el mundo de la publicidad acerca de la película vista en aquella época como vista hoy en día.

Según veo, Leni Riefenstahl era conocida como la musa de Hitler debido a su enorme talento artístico y creativo. Además de por El Triunfo de la Voluntad de 1935 es también conocida por el documental propagandístico Olimpiadas de 1938 en el que, al parecer, cambió por completo la forma de grabar los deportes, debido a sus tomas por debajo del nivel del suelo, un travelling al ritmo del corredor, una iluminación muy correcta o la filmación de los atletas de forma que sus cuerpos dijeran más de lo que la teoría acerca del humano perfecto pudiera aseverar en un discurso, como nos cuenta Rosa María Pereda en su artículo La Moralidad de Leni Riefenstahl.

Sin embargo, el talento de esta gran cineasta se vio manchado por los intereses a los que subordinó ya que la paradoja con la que Leni cargaría siempre consigo sería la de un inconmensurable talento artístico puesto al servicio de lo peor que ha dado la humanidad -palabras de Ciro Krauthausen en su artículo Leni Riefenstahl, genial propagandística del Tercer Reich, muere a los 101 años.

Y es que es algo que nuestro porfesor Justo Serna nos ha ido ilustrando: Leni marcó la historia del cine más allá de los fines con los que se hicieran los documentales. Su magistral forma de filmar que descubrió ángulos y técnicas de montaje que hasta entonces no se habían imaginado dejaron una huella que pocos se atreven a agradecer debido a la fuerte connotación que acompaña los amigos que hizo a lo largo del Tercer Reich.

Acerca de su opcinión política poco podemos saber. Tras la caída del Tercer Reich con la que se acabó prácticamente su carrera, llego la era de las justificaciones en las que Leni se enfrentó a una serie de interrogatorios y juicios que hundieron su imagen como cineasta.

Si bien Leni Riefenstahl afirmó tras 1945 no ser consciente de lo que estaba haciendo a nivel propagandístico, hay dos teorías acerca de ello, una que se puede leer en la biografía de Steven Bach que hizo sobre ella en la que habla de lo mucho que admiraba a Hitler y de que, a pesar de ser acosada por Goebbels, seguían deleitando de su mutua presencia en varias cenas con el Fuhrer, afirmando que Leni era proclive hacia sus ideales, es decir, una convencida más por Hitler el cual estaba destinado a ser el héroe de Alemania.

En cuanto a la otra, que nos relata Ciro Krauthausen, es que sencillamente esa mujer era bastante estúpida y que todas sus obras maestras a nivel propagandístico fueron cosa de otro, o bien lo aparentaba de miedo.

Desde mi punto de vista, como futuro historiador y siguendo lo que se relata en El Pasado no existe, se debe relatar la historia no solo de las heroicidades de nuestro pasado, sino también de aquello que nos avergüenza, por lo que, lejos de si fuera una auténtica nazi y que fuera consciente de la propaganda que estaba realizando en nombre del Tercer Reich, siendo esto despreciable y teniendo en cuenta que el desconocimiento de los hechos no te exime de la culpa, Leni Riefenstahl debería ocupar un lugar en la historia del cine como una auténtica genio y pionera, ya que su aportación al Séptimo Arte, por mucho que pueda doler, fue providencial.

En cuanto a la película, desde mi punto de vista, me cuesta entender que en esa época fuera realmente útil. Es decir, Alemania recientemente había sufrido una grave crisis y en esa época no todo el mundo podía permitirse ir al cine.

También supongo que la cantidad de formas de entretenimiento y lo democratizado que estaba el mismo entonces no era -evidentemente- el de hoy en día, por lo que veo plausible que la gente pagara por verlo y más en una sociedad afectada por un feroz adoctrinamiento nazi; sin embargo, y hablando desde mi punto de vista como profesional del sector de la publicidad, sigo sin ver que pudiera tener éxito.

De hecho, me ha rechinado tanto que este género -no solo el Triunfo de la Voluntad, película que según he investigado si que triunfó (valiédome la redundancia), sino todas las películas en conjunto- triunfase que he investigado para ver si supuso realmente un éxito o un auténtico pufo en las arcas de la Alemania Nazi.

De entre todos los artúculos que he leído acerca de ello, me quedo con un artículo de opinión de El País escrito por Gregorio Belinchón de nombre El Cine de Hitler no vivió años de Oro, en el cual me he reafirmado en mi postura. Según Gregorio, de los más de 1200 filmes que se realizaron de este género, triunfaron pocos menos de 75. Sin embargo, lo que sí que dice a favor de filmes como El Triunfo de la Voluntad o del talento de Leni Riefenstahl es que marcaron el cine del Tercer Reich.

Según puedo leer, en este documental si que se logró el objetivo de Hitler en llegar a las masas desde el cine. Leni era toda una maestra del entretenimiento que logró llegar a los expectadores por su obvio talento, algo que era de esperar de toda una revolucionaria del cine. Por tanto, aunque estaba acertado en que el género no fue un triunfo, me equivocaba por completo al pensar que El Triunfo de la Voluntad supuso un derroche de dinero.

Esta investigación me ha sido útil para entender por qué poco a poco la gente se ha estado desmarcando de los anuncios y han ido adquieriendo toda una inmunidad y fortaleza contra ellos, haciendo que cada vez sea más difícil hacer marketing sin tener que emplear muchos recursos. También cabe destacar que entonces no existía tanto entretenimiento ni se realizaba tanto ruido, es decir, no nos empachaban a información haciendo que nuestra forma de dudar cambiase, de dudar por la ignorancia de saber a dudar por el exceso de saber. Por ello es por lo que no veo que El Triunfo de la Voluntad pudiera tener éxito hoy en día, y más teniendo en cuenta toda la fuerte educación que se ha dado en Europa para evitar esta clase de cataclismos causados por el Hombre.

En cuanto al mensaje, pienso que el nazismo realmente ha sufrido tal crítica debido a dos aspectos: el número de víctimas que sus políticas -que no sus guerras- causaron y el hecho de que perdieran la guerra. En España también sucedieron un gran número de hechos trágicos que irónicamente los estadounidenses -frase de un estadounidenese en La Maleta Mexicana, por ejemplo, “El mundo se dio cuenta de que la Guerra Civil era la punta de lanza contra el Fascismo y que si se perdía, el Fascismo ganaría la guerra” ¿Entonces el Fascismo ganó? Porque yo solo sé que lo primero que hicieron Franceses e Ingleses fue mirar a otro lado mientras Estados Unidos invertia en la Alemania Nazi, la que es tan criticada por Hollywood hoy en día- y franceses -¿cuántos monumentos sobre los republicanos españoles a los que dejaron morir en sus playas?- hoy en día lloran tras el abandono que le hicieron a la República en su día. Sin embargo, el mensaje Nazi era muy similar al franquista y al de otra serie de corrientes que hoy en día se han asimilado.

Más allá de todo el daño que han hecho al mundo -que ha sido mucho- pienso que el nazismo se utiliza como cabeza de turco de cualquier clase de problema que sucede en el mundo. En contraposición al género propagandístico nazi en el que Leni Riefenstahl participó muy activamente ofreciendo al mundo auténticas joyas manchadas en la sangre y pestilencia que arrojó el Tercer Reich, nació todo un género del cine, el género del holocausto, en el que se han hartado de narrar la crueldad con la que los nazis trataron a los judíos. Hoy en día; no obstante, nadie habla de las crueldades que los judíos cometen en la Franja de Gaza o del holocausto estadounidense que sufrieron los japoneses no solo por las dos bombas nucleares que lanzaron de gratis al archipiélago Imperial, también por la serie de campos de concentración y persecuciones que sufrieron los nipones que vivían felizmente en el país de la Libertad. Con esto quiero dejar claro que no estoy justificando ni apoyando el discurso nazi, sencillamente estoy apelando al rigor para que situaciones como el holocausto estadounidense o el propio Franquismo sean más investigadas y menos enterradas.

Es por ello que veo hipócrita que se critique tanto a una auténtica maravilla del cine y por lo que, en conclusión, puedo afirmar que no solo he aprendido bastante acerca de la historia del cine y del contexto del Tercer Reich, a pesar de no haberme gustado la película, como también me he reafirmado en mi meta de ser historiador. A la gente nos encanta glorificarnos con los mayores actos morales y castigar la crueldad sin mover tan siquiera un dedo, como también preferimos mirar a otro lado cuando se piden cuentas acerca de los crímenes que se cometieron y que no fueron investigados. Es por ello que me quedo con una idea que Justo Serna desarrolla a lo largo de El Pasado No existe: El historiador debe mirar la historia con interés y rigor para relacionar los hechos que acontecieron con lo acuciante de nuestra realidad y, para ello, no solo hay que mirar por la Gloria que hubo antaño, sino también investigar todo aquello que nos avergüenza profundamente y que muchos prefieren no destapar.

Bibliografía:

Riefenstahl, Leni: El Triunfo de la Voluntad. UFA (1935)

Riefenstahl, Leni: Olimpiadas. UFA (1938)

Serna Alonso, Justo: El Pasado no existe. Ensayo sobre la historia. Punto de Vista Editores (2016)

Serna Alonso, Justo: Españoles, Franco ha muerto. Punto de Vista Editores (2016)

Belinchón, Gregorio: El cine de Hitler no vivió años de Oro, El País (2016)

Pereda, Rosa María: La moralidad de Leni Riefenstahl, El País (2008)

De Barañano Letamendia, Kosme: Leni Riefenstahl o el poder de las imágenes. El País (2003)

Krauthausen, Ciro: Leni Riefenstahl, genial propagandista del Tercer Reich, muere a los 101 años (2003)